¿Cómo Desapegarse del Ego? —5 Estrategias Sencillas

como-desapegarse-del-ego

Aquí están mis 5 técnicas para aprender a desapegarnos de nuestros egos y disfrutar de la vida en armonía:

1. Practica el perdón y deja ir.

“Los débiles nunca pueden perdonar. El perdón es el atributo de los fuertes “. —Mahatma Gandhi

La herramienta más poderosa para aprender a soltar nuestros egos para hacer la vida más fácil es practicar el perdón. 

Tenemos que aprender a perdonar a las personas que nos hieren y, lo más importante, tenemos que aprender a perdonarnos a nosotros mismos.

Acepta, suelta y sigue avanzando. 

El perdón abrirá las ventanas de tu alma y eliminará la negatividad para dejar espacio a una nueva felicidad.

2. Practica la honestidad y sé abierto.

“Demasiadas personas gastan dinero que no han ganado, para comprar cosas que no quieren, para impresionar a las personas que no les gustan”. —Will Smith

La oración más importante que he escuchado, y estoy seguro de que también la has escuchado: 

“La verdad te hará libre”. 

Reprimir nuestras emociones puede desarrollar depresión y ansiedad. 

Siempre busca la verdad.

La honestidad nos brinda libertad incondicional para estar conectados con nosotros mismos en lugar de tratar de ser algo que no somos.

Aprende a decir no a las cosas que no agregan valor en tu vida, y abre los brazos y corre hacia las cosas que sí lo hacen.

3. Renuncia a tu necesidad de control.

No somos nuestros egos, no somos nuestros trabajos, no somos nuestras posesiones materiales y no somos nuestros logros. 

Si dejas que tu ego controle tu vida, nunca serás feliz o relajado porque tan pronto como pierdas una de las cosas con las que te identificas, el resto caerá como un dominó y perderás tu felicidad.

¡Rompe los miedos y confía en la vida! 

No tengas miedo de amar. Toma riesgos. Ser curioso. Explorar. Haz lo que te haga feliz. 

Intenta hacer todos los días algo que te asuste y comenzarás a sentir felicidad en las cosas pequeñas.

4. Disfruta de momentos de silencio contigo mismo.

Crea una rutina diaria para recordarte por qué es hermoso ser tú. Para saber que eres suficiente.

Todos los días realice un acto desinteresado de amor y disfrute dando sin la expectativa de recibir.

Tómate 5 minutos todos los días para estar contigo mismo en silencio, porque a veces en silencio puedes encontrar las respuestas que las voces nunca pueden encontrar.

5. Practica la gratitud.

“No son las personas felices las que están agradecidas, son personas agradecidas las que son felices “. —Desconocido

Tómate 5 minutos todos los días para pensar en todas las personas, experiencias, lecciones y errores por los que está agradecido.

Las personas agradecidas sienten más amor y compasión y se sienten más vivas que las que no lo hacen.

Aprecia todo ya todos y descubrirás la verdadera belleza en tu vida.

Aprender a dejar de lado tu ego es muy fácil en teoría, pero puede ser muy difícil de ejecutar en el momento. 

Cuando pienso en momentos en los que me he sentido frustrado, siempre reconozco un solo pensamiento que resuena en mi cabeza: “¡Deja tu ego! 

No tienes nada que perder aquí, sino toda una vida que ganar “.

Para ayudarte con la gratitud imagina esto:

¿Qué pasaría si te levantaras mañana teniendo solo lo que estás agradecido hoy? 😉

Ahora, pero…¿qué es el ego realmente?

El ego es una identidad de nuestra propia construcción, una identidad que es falsa. 

Si tomamos todas las creencias de lo que somos, creencias sobre nuestra personalidad, talentos y habilidades, tenemos la estructura de nuestro ego. 

Estos talentos, habilidades y aspectos de nuestra personalidad serán atributos de nuestras habilidades, pero la construcción mental de nuestro “yo” es artificial. 

Y aunque esta descripción puede hacer que el ego parezca algo estático, no lo es. 

Más bien, es una parte activa y dinámica de nuestras personalidades, desempeñando un papel inmenso en la creación de drama emocional en nuestras vidas.

Cuando tenemos pensamientos sobre nosotros mismos con los que estamos de acuerdo, construimos una autoimagen. 

Los tipos de pensamientos que contribuyen a la estructura del ego son:

  • “No soy bueno en matemáticas”.
  • “Soy listo.”
  • “Mis pecas me ponen feo”.
  • “Nadie me quiere.”
  • “Soy mejor que tú.”
  • “Eso fue estúpido de mi parte”.

El ego se esconde detrás del “yo” y el “yo” en esos pensamientos declarativos y declaraciones sobre nuestra identidad.

Cuando tenemos tales pensamientos y estamos de acuerdo con la más mínima convicción de que estas ideas nos definen, entonces estamos construyendo o reforzando un ego. 

Primero tenemos estos pensamientos cuando somos niños, tal vez cuando nos molestaron en el patio de recreo, o cuando un maestro o un padre nos reprendió o alabó. 

En todas las culturas, desarrollar una autoimagen es una parte normal de la socialización. 

Pero surgen problemas cuando esa autoimagen es negativa, inexacta o incluso demasiado positiva. 

Teniendo en cuenta que desarrollamos nuestro concepto de “yo” como niños, es inevitable que nuestra autoimagen no se corresponda con la realidad como adultos.

¿Por qué el ego es tan difícil de explicar o describir? 

El ego es difícil de definir porque el ego no es una cosa específica. En realidad, se compone de muchas creencias diferentes que una persona adquiere a lo largo de su vida. Esas creencias pueden ser diversas e incluso contradictorias. 

Para complicarlo aún más, el ego de cada persona es diferente. 

Si alguien identificara y describiera claramente todas las partes de su ego y lo que lo impulsa a hacer, es posible que no obtenga una buena descripción de cómo se veía el suyo. 

El desafío de tomar conciencia de cómo se ve tu ego personal se vuelve más difícil porque nuestra cultura no nos recompensa por dirigir nuestra atención hacia adentro y notar tales cosas.

¿Cómo detectar correctamente el ego?

La manera más fácil de detectar el ego es por el rastro de las reacciones emocionales que dejas atrás: la ira hacia un ser querido, la necesidad de estar en lo cierto, un sentimiento de inseguridad en ciertas situaciones, sentimientos de celos inexplicables, la necesidad de impresionar a alguien, y así.

El ego es difícil de ver, porque se esconde detrás de opiniones que parecen verdaderas, nuestro apego a las descripciones de nuestra identidad, y porque no hemos practicado mirar. 

Puedes echar un vistazo al notar ciertos pensamientos, similares a los enumerados anteriormente. 

Estas emociones pueden atribuirse a las falsas creencias que componen el ego. 

Al principio, es más fácil ver los síntomas de las emociones y el drama resultantes, en lugar del ego que lo causó.

Uno de los aspectos más engañosos del ego es que genera reacciones emocionales poderosas y luego nos culpa de cómo nos hizo sentir. 

La ira con la que reaccionamos proviene de las creencias basadas en el ego de tener razón y “saber mejor” que otra persona. 

Quizás también haya una interpretación de víctima de traición o injusticia debajo. Después de reaccionar de forma exagerada con ira, podríamos sentirnos mal por lo que expresamos. 

El ego cambia a un “yo justo” que “conoce mejor” y nos regaña por reaccionar exageradamente con ira. 

Al mismo tiempo, asume la identidad de ser el “estúpido idiota” que no sabía nada mejor y se responsabiliza por reaccionar de forma exagerada. 

Todas estas actitudes, pensamientos y creencias tienen lugar en la mente, y aunque son completamente diferentes, asumimos que todas provienen de nosotros. 

Si realmente fueran expresiones provenientes de nuestro ser genuino, no se contradecirían y podríamos detenerlas.

Para la persona inconsciente, es difícil discernir la diferencia entre lo que es ego y lo que realmente es. 

Se preguntan: “¿Qué me pasó que reaccioné de esa manera?” 

Incluso su análisis post-emocional carece de la consideración para ver las diferentes partes de su sistema de creencias en el trabajo como separadas de sí mismas. 

Como resultado, todo lo que expresan es culpa hacia “ellos mismos” por una de las voces condenatorias en su cabeza. 

Por eso el ego secuestra el análisis y lo convierte en un proceso de autocrítica / culpa. Cuando el ego controla el proceso de autoreflexión no tienes oportunidad de ver la causa raíz de tus dramas emocionales, ya que el ego se reafirma y se esconde en la autocrítica.


Guarda el pin dando click a la imagen.